A la hora de adquirir un coche nuevo, una de las decisiones que hay que tomar obligatoriamente es la de la elección del tipo de faros.

Como no, la tecnología ha avanzado mucho en estos sistemas, que suponen un extra de seguridad durante la conducción nocturna, ya que aumentan la visibilidad y con ella, el tiempo de reacción ante cualquier obstáculo e imprevisto.

Halógenos

Son los faros más utilizados y los que más tiempo llevan en el mercado. Constan de un sistema compuesto por una bombilla de vidrio capaz de soportar altas temperaturas, un filamento de tungsteno en su interior y una mezcla de gases que, al recibir corriente alcanza unos 2.500 ⁰C, provocando que se ponga incandescente y emita luz y calor

Gracias a la sencillez del diseño de los faros halógenos, los propios usuarios pueden realizar el cambio de bombillas, evitando siempre el contacto directo con las manos, ya que la grasa de los dedos puede afectar a su vida útil. Su principal problema es que se pierde demasiada energía en forma de calor.

Xenón

Funcionan como un tubo fluorescente. Dentro de un tubo hermético se alojan gases y a cada extremo dos electrodos que emiten corrientes que pasan por el gas.

El resultado es un haz de luz más potente y blanco que favorece la visión del conductor y el cansancio visual. El mayor inconveniente de los faros de xenón es que tienen un precio más elevado y que se deben manipular con mayor cuidado solo por especialistas. Además, poseen más probabilidades de deslumbrar a otros conductores.

Led

Entraron al mercado por la puerta grande hace unos años debido a su tamaño y a su bajo consumo. Aunque los faros led irradian un haz de luz menos que los de xénon, se han popularizado entre los fabricantes por la posibilidad de diseñar luces que antes eran inimaginables.

Su mayor inconveniente es que, aunque la bombilla no irradia calor, sí lo hace la base, lo que obliga a instalar ventiladores o disipadores de calor. Estas complicaciones aumentan su precio.

Láser

Por ahora solamente se han comercializado como apoyo para las luces de largo alcance en algunos modelos de BMW y de Audi. Los faros láser iluminan al doble de distancia que los led, rebajan el consumo y tienen mayor intensidad sin calentar el faro. Otra de sus ventajas son la disposición de diodos más pequeños y ligeros.

Ya que su funcionamiento es bastante complejo, dejamos un vídeo en el que se explica más detenidamente.

 

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