El embrague del coche es un mecanismo sometido a mucho esfuerzo, por eso, con un mal uso podemos pasar de tener uno nuevo a uno gastado e inservible en solo 5 minutos. Si conduces un coche automático estás exento de lidiar con un pedal que lo maneje, pero con la popularidad de los coches con caja de cambio manual en nuestro país, seguramente sea conveniente que conozcas un poco mejor su funcionamiento.

¿Para qué sirve un embrague?

Se trata de un mecanismo que se encarga de transmitir el movimiento del motor a las ruedas del automóvil. Separando y uniendo el par motor podemos aislar el movimiento para realizar el cambio de marchas y absorber las sacudidas de la transmisión. El embrague cuenta con tres posiciones dependiendo de la situación del pedal:

  • Desembragado. Cuando pisamos el pedal desacoplamos el sistema y evitamos la unión del motor con la transmisión. Es el momento de meter una marcha.
  • Transitorio. Al soltar el pedal para producir la unión del sistema. Es cuando este mecanismo experimenta el mayor punto de estrés y desgaste, por lo que debemos realizarlo progresivamente.
  • Embragado. El pedal está suelto y tenemos conectada la caja de cambios y el motor.

Elementos y componentes

  • Volante motor. Conocido también como volante de inercia. Está atornillado al cigüeñal y gira a la vez que el motor. Los embragues bimasa tienen un volante motor que disminuye las vibraciones, pero su desgaste suele ser mayor.
  • Plato de presión. También se le llama maza de embrague. Está atornillado al volante motor y mantiene un giro solidario a este. Posee un sistema de muelles denominado diafragma con el cual libera o comprime el disco de embrague.
  • Disco de embrague o de fricción. Está unido a la caja de cambios y es el encargado de desacoplarse de las piezas anteriores cuando pisamos el pedal y de acoplarse cuando lo soltamos. Es la pieza que recibe más fricción y desgaste.
  • Mecanismo de accionamiento. Dependiendo del mando de nuestro coche será de una manera u otra. Se trata de un sistema compuesto por diferentes elementos a través de los cuales transmitiremos el accionado desde el pedal hasta el embrague.

Existen diferentes tipos según el número de discos o el tipo de mando. Por lo que podremos encontrar embragues hidráulicos, mecánicos, eléctricos, multidisco, etc. Pero la mayoría de turismos montan el mismo sistema, el embrague de fricción.

Cómo aumentar su duración

El mecanismo de embrague de un automóvil está diseñado para ofrecer una vida útil larga, por ello debemos evitar maltratarlo con ciertas costumbres que, aunque realizamos sin tener en cuenta, nos ayudan a desgastarlo de manera prematura. Tenemos que evitar reposar el pie izquierdo en el pedal de embrague, ya que esta ligera presión favorece el desgaste continuo del disco. Otra costumbre compartida por muchos es la de desembragar en semáforos o paradas cortas, en estos casos es mejor colocar la palanca en punto muerto y soltar el pedal. Y por último, no debemos picar embrague, ya que revolucionando el motor en exceso con las ruedas prácticamente paradas someteremos al mecanismo a una gran presión. Un embrague demasiado duro, ruidos extraños o un fuerte olor a quemado pueden indicarnos averías e incluso cuando cambiarlo. Detectando las anomalías de forma adelantada podremos alargar la vida de este mecanismo, cuyo precio de reparación puede oscilar entre 700 y más de 1.000 euros.

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