¿Llegaremos a conducir coches impresos? La respuesta es sí, mucho antes de lo que imaginamos. La tecnología 3D en la automoción se está consolidando como uno de los ámbitos de trabajo con más futuro, y presente, del momento.

Tanto es así que cada vez son más y mejores las piezas de automóvil que se están creando por medio de estas técnicas. Cuando imaginamos que llegaremos a fabricar nuestro coche en la impresora 3D de casa gracias a los planos y las instrucciones recibidas, quizás exageramos un poco. Pero lo que resulta innegable es que lo haremos con piezas concretas antes de lo que creemos.

La impresión 3D en la automoción

Esta tecnología consiste en la creación de objetos mediante capas que se superponen desde abajo hasta arriba. El punto de partida, realizado por el software, es dividir en capas finísimas el elemento a imprimir tan estrechas como el diámetro que tiene el material de salida. A continuación, el equipo se desplaza sobre el plano y va reproduciendo el diseño soltando el material apropiado según las coordenadas predefinidas.

Sus ventajas son múltiples y, de hecho, se están aprovechando ya en sectores como la arquitectura, la medicina, la joyería y el diseño industrial. También, desde luego, en la automoción.

Si pensamos en los beneficios que proporciona la creación de piezas y objetos de este modo, enseguida entenderemos por qué se está haciendo tan popular en el diseño y la fabricación de coches:

· Se flexibiliza el proceso de diseño.

· El peso final de cada elemento se reduce. De hecho, en la automoción se están obteniendo ya piezas con la mitad del peso de las originales.

· Impresión bajo demanda. Podemos tenerlas solamente cuando nos hacen falta.

· Menos tiempo de entrega. El resultado se obtiene, prácticamente, de inmediato.

La experiencia de Porsche

No estamos hablando del futuro. El 3D en la automoción ha llegado para quedarse. Y, lo que resulta aún más llamativo, para adquirir protagonismo cuanto antes.

Una de las marcas que ya está apostando firmemente por esta tecnología es Porsche. Su modelo 911 GT2 RS está incorporando pistones de última generación realizados con impresión digital.

¿Qué beneficios obtiene al hacerlo? Estos pistones proporcionan una potencia superior (30 CV de mejora) y resultan un 10 % más ligeros. Al reducir el material empleado y disminuir el peso total, el motor lógicamente se comporta aún mejor.

Se desarrollan en impresoras 3D que no precisan la creación de moldes. Estos son definidos con precisión mediante un ordenador dotado de sistemas de inteligencia artificial. Los diseños se imprimen en polvo de metal de excepcional calidad y, finalmente, se rematan con láser.

En realidad, no nos sorprende. La presencia del 3D en la automoción ha dejado de ser un pronóstico y se ha convertido en una realidad.

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