El miedo a conducir o amaxofobia, está presente en más personas de las que creemos. En este artículo te vamos a explicar cómo se supera, ya que más que una fobia o un temor en sí, se trata de un trastorno de ansiedad que se puede desarrollar por distintas causas.

 

 

 

Ansiedad, nerviosismo, taquicardias, palpitaciones, sudor en las manos, temblor en las extremidades, dolores musculares, falta de aire... Son algunos de los síntomas que padecen las personas que tienen miedo a conducir. Es un problema que sufren 8,3 millones de conductores, el 30% del total en España, según un estudio de la Fundación Mapfre.

Las personas que tienen miedo a conducir perciben el tráfico como una amenaza y ven a los demás conductores como peligrosos, entre estos conductores se cuentan 1,5 millones con un miedo tan acentuado que son incapaces de conducir. La mayoría de afectados tiene el carné de conducir desde hace más de 15 años, no conduce con frecuencia y reconoce que comenzó a tener miedo a ponerse al volante a los pocos años de obtener el permiso.

 

 

Las causas de tener miedo a conducir pueden ser diversas, aunque la más frecuente es haber vivido o presenciado un accidente de tráfico. Pero también, haber experimentado un ataque de pánico al volante, un alto nivel de ansiedad en situaciones de las que no se pueda escapar fácilmente, no tener suficiente habilidad al volante o incluso no haber conducido al poco tiempo de obtener el carné. El 54% de los conductores españoles sufren diferentes niveles de ansiedad cuando se ponen al volante de un vehículo.

Y es que lógicamente, conducir no es una tarea fácil y requiere un alto grado de concentración. Hay muchos estímulos a los que hay que estar pendientes al mismo tiempo: como coordinar pies y manos para los diferentes mandos, prestar mucha atención sobre lo que pasa a nuestro alrededor a través de los espejos y señales acústicas, estar pendientes de las diferentes señales que existen en la vía, controlar en todo momento la velocidad que llevamos, aumentar la atención ante situaciones climatológicas desfavorables… A esto hay que sumarle la responsabilidad que nos puede suponer llevar a otros pasajeros o pensar que nuestra vida se pone en peligro.

 

 

El aumento de la densidad del tráfico también repercute en el conductor como por ejemplo las retenciones en muchos kilómetros, calles atascadas, arrancar y frenar constantemente en el trayecto diario a cualquier lugar, buscar un sitio para aparcar, semáforos en rojo… Ante todas estas situaciones, es muy fácil estresarse y perder los nervios y el respeto por los demás. Los conductores en buen estado anímico y mental, que sean capaces de mantener la paciencia y los nervios templados, serán capaces de enfrentarse al reto diario de la conducción y disfrutar en su coche.

 

 

¿Cómo superar este miedo de conducir por cualquier carretera y ante cualquier situación?

 

El miedo a la conducción se puede mejorar desde tres puntos. El primer paso es mejorar la habilidad al volante, conocer las reacciones del coche y sus consecuencias. El segundo ámbito de actuación sería trabajar con refuerzo positivo y auto mensajes de ayuda y por último, para aquellos casos de incapacidad de conducir, habría que recurrir a una terapia psicológica donde se trataría el problema desde una perspectiva multidisciplinar. El mejor tratamiento es enfrentarse progresivamente a las situaciones del tráfico que producen temor hasta superarlo. Así mismo, algunas técnicas de relajación y respiración son de gran ayuda para aliviar los síntomas que produce estos momentos de miedo. En muchas autoescuelas ofrecen terapias personalizadas que combinan la intervención de un psicólogo y un instructor de formación vial.

 



El tiempo necesario para que la persona vuelva a conducir puede variar mucho en función de cada situación personal. Podría darse el caso de una persona que haya sufrido un momento puntual de ansiedad súbita producida por una sobrecarga de estrés y en tan sólo tres o cuatro meses estar recuperada para una conducción normal. Pero también puede ocurrir que una persona no haya conducido desde que obtuvo el carné y diez años después tenga miedo a conducir. En este caso necesitaría un tratamiento combinado de terapia psicológica y autoescuela durante un tiempo entre seis meses y un año.

Comentarios  

0 #2 A.a.r 29-10-2019 00:03
Hola tengo una amiga que le pasa eso la saque a la autopista y tuve que para porque se puso a temblar y no podía conducir me gustaría ayudarla
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0 #1 RobertoRivas 14-10-2019 11:54
Me alegra que exista un nombre llamar al miedo a conducir.
Me considero una persona que disfruta frente al volante de un vehículo y al manillar de una moto. Nunca he tenido miedo y el único temor que tengo es al precio de los combustibles.
Me parece que el artículo dificulta el camino a la tranquilidad de los Amaxofíbicos.
Se nombran circunstancias capaces de paralizar a cualquier experto al volante y eso ayuda poco.
Siempre me ha gustado definir la conducción como un baile entre personas. Yo no tengo ni idea de bailar y cuando lo hago, me siento torpe y molesto para el resto. Pero el resto de "bailarines" empatizan y visualizan mis movimientos para mantener sus pies a salvo.
En la conducción, veo algo similar. Un baile de coches donde no todos tenemos las mismas capacidades y donde los más hábiles, preveen los movimientos de los más torpes y poder de ese modo facilitar el tránsito de estos últimos.
Así que amoxofíbicos, tratad de ver la conducción como un baile donde la torpeza poco a poco vaya convirtiéndose en agilidad y armonía.
Un saludo a todos y ánimo.
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