La empresa Gooding and Company ha subastado en Monterrey (Méjico), el Ferrari 312T con el que Niki Lauda ganó su primer mundial de Fórmula 1. Se puso a la venta por un precio de salida de 6.000.000 $, y finalmente ese ha sido su precio.

 

 

 

 

El mismo Enzo Ferrari fue quien decidió en 1972 abandonar todo programa deportivo que no diera puntos importantes para campeonatos válidos que le desarrollara más prestigio. Otra medida adoptada fue reincorporar a Mauro Forghieri como ingeniero principal. Forghieri, era un talentoso ingeniero italiano, que contaba con apoyo total y estaba por encima de cualquier otro integrante del equipo Ferrari. Era responsable de diseño, ejecución y supervisión.

Otra designación clave fue la de Luca de Montezemolo como jefe de equipo y todos los esfuerzos e incorporaciones rápidamente llevaron a Ferrari al éxito.


Este es un coche de carreras icónico para los que amamos el deporte del motor, ya que el Ferrari 312T generó durante unos años una gran controversia y, aunque en 1976 no pudo acabar el título por el gran accidente de Niki Lauda en Nürburgring (video de abajo de Rush, la película), en 1977 si que pudo conseguir el bicampeonato.

 

 

 

Este grandioso monoplaza le dio una emoción brillante a todas las carreras de la Fórmula 1 de la época, rivalizándose con pilotos tan grandes como James Hunt, Carlos Reutemann, Ronnie Peterson, Nelson Piquet y Alain Prost.

Este coche en concreto tiene en el chasis el número 1.222, que es el coche con el que Niki Lauda compitió en el Gran Premio de Francia de 1975 y ganó, donde corrieron en el circuito de Paul Ricard. Este modelo monoplaza solo tiene cinco hermanos que hizo Ferrari para competir en sus carreras de Fórmula 1 y este número de chasis ha estado durante catorce años a manos de un propietario que ha cuidado y mantenido este coche como oro en paño.

 

El famoso monoplaza estaba impulsado por un motor bóxer de 3 litros, V12 con una potencia de alrededor de 505 CV. La configuración de cilindros opuestos permitía que el vehículo tuviera un centro de gravedad más bajo, dándole mayor estabilidad en las curvas. La denominación del vehículo se debe a su cilindrada (3), número de cilindros (12) y el hecho que su caja tuviera una disposición transversal (T) con respecto al eje del motor.

Este Ferrari monoplaza fue la pieza más cara vendida en la subasta de Monterrey y fue el modelo que más miradas atrajo a todas las personas que veían el coche. Un aspecto muy curioso es que estos coches no pueden ser utilizados por particulares ya que necesitan una atención especial de los mecánicos, incluso para saber si se puede encender el vehículo.

 

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