Todos los fabricantes de las marcas de automóviles están obligados a realizar sus crash-test para analizar y evaluar si los modelos son aptos para su posterior comercialización.

En este caso, Koenigsegg ha desarrollado tras unos cuantos test de evaluación de grandes y dolorosos choques, simulando todo tipo de accidentes empleando métodos tan rústicos como golpear a martillazos la carrocería, realizando además pruebas en movimiento como el salto de badenes, aceras, impactos parciales contra barreras indeformables, ensayos de airbags, proyección de masas, etc.

 

Esta es una de las primeras veces que Koeniggseg nos enseña un test-crash y que lo hace público para que podamos ver de cerca cómo realizan de forma profesional esos golpes que tanto nos duele ver en un coche de tales dimensiones y con ese alto standing. Realmente son pruebas que representan ese trabajo tan costoso de diseño y de perfeccionamiento en sus modelos de carrocería, y de esta forma, podemos ver que han creado una fibra de carbono que es indestructible a priori.

El gasto de los fabricantes de coches para evaluar la seguridad de sus modelos es bastante alto y muy importante. Con cada nuevo lanzamiento, decenas de coches son destruidos y maltratados para evaluar cada milímetro del vehículo, un proceso obligado para alcanzar los máximos estándares de seguridad y descubrir posibles puntos a mejorar. Son muchos los crash-test que hemos visto en muchas marcas de coches y muchos de sus modelos hasta la fecha y cada uno de esos coches estrellado supone un coste muy elevado. Y es por ello por lo que Koenigsegg emplea otro sistema de pruebas, pues estrellar decenas de Regera o Jesko les llevaría a la quiebra momentáneamente.

 

 

Christian Von Koenigsegg explica en este vídeo, que de cara a evaluar la seguridad de sus coches, el procedimiento que sigue es emplear un mismo monocasco de carbono para todas las pruebas. Ya que este elemento estructural es el más costoso y complejo de producir, realizando las pruebas con el mismo “corazón” no solo consiguen ahorrar una importante cantidad de dinero, sino someter al monocasco a unas grandes pruebas de estrés soportando todo tipo de maltratos imaginables.

Como último punto a destacar dentro de esta metodología, Koenigsegg asegura que la simulación por ordenador es otro de sus grandes aliados a la hora de diseñar y evaluar cada pieza. Gracias a un entorno virtual donde se pule al detalle cada pieza que da vida a un coche, se consigue eliminar la necesidad de fabricar cientos de prototipos.

 

Aquí os dejamos el video explicativo donde el propio Cristian Koeniggseg nos relata la intención de los crash-test.

 

 

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