¿Cuál es el problema? Un coche eléctrico es la medida más realista para cuidar la naturaleza. Los altos índices de contaminación en nuestro aire nos obligan a actuar de manera eficaz y efectiva. La combustión que generan los automóviles comunes parece ser un daño irreversible a nuestro planeta. Si bien es cierto que los vehículos no son los únicos medios contaminantes de nuestro presente, debemos aceptar que todos los coches implican un modo básico de transportación. El mundo es nuestro y compete a nosotros hacernos responsables de lo que empleamos para vivir.

¿Cuál es la solución? Los coches eléctricos son una gran opción para remediar dos enormes problemas: el primero, la reducción de diversa clase de gases nocivos para la salud, y segundo, continuar facilitando nuestra necesidad de transportación. Como su nombre se empeña en aclararlo, estos automóviles no se basan en energía cinética como los que arrancan por combustible, sino en energía eléctrica, con base en baterías recargables cuya potencia permiten el dinamismo del motor. Actualmente, la tenacidad de la ciencia nos ha sorprendido ofreciéndonos baterías de iones de litio. En esencia, los coches eléctricos se caracterizan por contar con seis partes fundamentales: el motor, el cargador, los transformadores, los inversores, los controladores y, ya mencionadas, las baterías.

¿Qué tan exitosos son estos automóviles en el mundo?

Es verdaderamente difícil precisar con total exactitud qué tanta aceptación tiene esta valiosa modalidad de la automoción. Sin embargo, podemos basarnos primeramente en la información que nos extiendan las grandes compañías automovilísticas de acuerdo a sus ventas.

Japón comienza esta lista. Hace un par de años consiguieron venderse veinticinco mil unidades pese a la dificultad financiera que se vivía por aquel entonces. Basta recordar que se trata de una nación por mucha contaminación, por lo que la decisión parece ser sumamente acertada.

Países Bajos ha alcanzado la cifra de más de cuarenta mil autos eléctricos vendidos, lo que es un número positivo tanto para las empresas como para el medio ambiente.

En tercer lugar, aparece Noruega, de la que todavía no se concuerda si es su importante nivel de vida que pueden alcanzar sus ciudadanos o su fanática inclinación a mejorar las condiciones climáticas lo que ha llevado a adquirir cerca de cuarenta mil coches de estas características.

Así bien, el país que pareciera estar a la cabeza, pero no lo está es Estados Unidos, nación que aunque atiborró la compra de vehículos eléctricos, llegando a más de cien mil unidades, se ha visto superada en los últimos años por otra importante potencia mundial.

Esta vez, China se lleva la cinta ganadora. A la fecha se calculan más de doscientos mil automóviles vendidos, lo que duplica la cantidad de Estados Unidos. No cabe duda que los elevados índices de contaminación hacen cambiar el estilo de vida, para inclinarse por el coche eléctrico.

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