En la actualidad se va notando el aumento de matriculación de vehículos eléctricos e híbridos. Se calcula que aproximadamente más de la mitad de los habitantes se han informado sobre este tipo de vehículo y lo consideran una opción interesante.

Hay que tener en cuenta que los componentes esenciales de los vehículos eléctricos se limitan básicamente a su motor eléctrico y a las baterías de litio que lo alimentan.

Cuando un vehículo eléctrico recibe un golpe la batería se desconecta automáticamente a la vez que saltan los airbags y/o pretensores del cinturón. Tanto los vehículos como las infraestructuras de recarga no tienen ningún riesgo de descarga, ambos están sujetos a las normas IP.

El único riesgo que puede presentar son los gases tóxicos desprendidos por la batería de iones litio en caso de fisura en la colisión. Su acumulación puede llegar a causar un incendio. Aunque algunos modelos tienen una válvula de escape que lo libera de forma gradual. Por lo que los equipos de rescate deberán contar con la hoja de rescate de cada modelo facilitada por cada compañía.

En el presente los equipos de rescate están preparados no solo para abrir el vehículo y rescatar el accidentado, ahora también tienen el acceso a la suficiente información para hacerlo de forma más segura. Para que la liberación del accidentado sea lo más rápido y seguro posible.

Factores de seguridad a tener en cuenta

 

En caso de presentarse un accidente debe tener en cuenta los siguientes factores de seguridad en la manipulación:

Las instalaciones de alto voltaje, verifique con el manual la desconexión en caso de colisión.

Algunas baterías de tracción cuentan con la desconexión de la batería de tracción en caso de accidente, por tanto, es indispensable conocer cómo funciona, en caso de que no cuente con esta programación.

En el caso de que los airbags se activen, será una señal de que la batería de tracción se ha aislado eléctricamente a consecuencia de la colisión.

Las baterías están ubicadas en un lugar que está protegido contra impactos, una zona adecuada con respecto al centro de gravedad ya que, según su capacidad, llegan a suponer el 20% del peso total del vehículo.

Hay que tener en cuenta los cables de alto voltaje, pues al momento de una colisión no deben quedar expuestos directamente. El recubrimiento de los cables, en combinación con relés, evita que en caso de rotura del cable o contacto con la carrocería se genere un cortocircuito. Los cables de alto voltaje deben estar separados de la batería. Esto es lo que se conoce como la seguridad intrínseca del vehículo. Deben ser de color naranja.

Otros riesgos asociados a los vehículos eléctricos

 

En caso de incendio: para realizar la extinción se recomienda el uso de elementos de protección personal como guantes de látex o nitrilo debajo de los guantes de trabajo. Además, equipos de respiración autónomos, ya que las baterías de alta tensión contienen hidróxidos de sodio y potasio.

Por inundaciones: en caso de inundación, el fabricante recomienda retirar el vehículo del agua y realizar la desconexión de la batería de forma normal. No existe riesgo de choque eléctrico si se toca la carrocería o piezas metálicas, ya que el sistema está completamente aislado.

En caso de remolque: se recomienda transportar este tipo de vehículos eléctricos en grúas de plataforma; de lo contrario, se deben elevar las ruedas motrices para su correcto traslado.

A toda tecnología le siguen mitos y leyendas y el coche eléctrico no podía ser la excepción.

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