A la hora de decidirnos por la compra de un vehículo, podemos acudir a los concesionarios oficiales buscando uno nuevo. Pero en caso de no querer gastar mucho dinero en ello hay otras opciones como los autos seminuevos y los de segunda mano. Sin embargo, no hay que descartar echar también un vistazo a los coches embargados por entidades financieras.

Y es que los bancos suelen ofrecer a precios asequibles los vehículos de los clientes que no han podido pagar el préstamo del mismo. Suelen venderse con bastante rapidez (para ello pueden llegar a rebajar los precios entre un 15 y un 50 por ciento) pues a los bancos no les interesa tener nada embargado, ya que puede arrojar resultados negativos en sus balances.

 

Cómo comprar un coche embargado por el banco

Estas entidades suelen tener una base de datos con los vehículos embargados disponibles para la venta, si bien los bancos no suelen hacer mucha publicidad sobre ellos (o ninguna) así que, al contrario de lo que ocurre con las propiedades inmobiliarias (que pueden consultarse por Internet), en este caso hay que acudir a una oficina para solicitar información.

En la sucursal te mostrarán todos los coches disponibles y el lugar en el que están almacenados (a veces suele ser un concesionario o un taller en el que venden dichos autos como vehículos de segunda mano).

 

Hay que cerciorarse de todos los detalles del vehículo

Si finalmente nos interesa alguno de los vehículos que guarda el banco, lo más recomendable es ir a verlo en persona e informarse bien del estado y la antigüedad del mismo, además de cerciorarnos de que se encuentra en condiciones óptimas para comprarlo (y conducirlo) solicitando una revisión del mismo y un informe Carfax (ofrece datos como el historial del coche, una inspección técnica completa y un test de conducción). Ten en cuenta que los coches embargados se venden tal cual fueron requisados, por lo que no se sabe en qué estado se encuentran hasta conducirlos. También cabe tener en cuenta que estos autos no tienen garantía no posibilidad de devolución.

 

Importante: que no tenga cargas del anterior dueño

Del mismo modo, no está de más asegurarnos de que “no hay gato encerrado”, es decir, de que no cargaremos con la deuda del anterior propietario. En caso de que no haya ninguna trampa, estos vehículos pueden ser una muy buena compra. Para ello, lo mejor es pedir un informe de tráfico en la DGT (cuyo precio es de 8’30 euros) que nos informará de si la persona que vende el auto es su dueño legal o si tiene algún tipo de carga. Ten claro que si el coche tiene deudas, también cargarás con ellas.

Podemos preguntar en el lugar en el que tienen expuestos los autos sobre el procedimiento para su compra, si bien la venta de los coches embargados por el banco se suele hacer en cualquiera de sus sucursales. Las mismas financieras se encargarán de realizar el contrato de compra-venta y hasta de ofrecer un préstamo para pagarlo en caso de no disponer de todo el dinero en efectivo.

 

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