El elevado precio de los coches eléctricos es uno de los principales inconvenientes para que despeguen sus ventas. También lo es la escasa autonomía que ofrecen algunos de ellos, insuficiente, en muchos casos, para realizar trayectos de largas distancias sin tener que parar a cargar su batería.

Eso sí: los fabricantes de autos eléctricos cada vez cuentan con baterías de mejor rendimiento que ofrecen una autonomía mayor a la de este tipo de autos que puedan encontrarse en el mercado. Pero mientras crean un vehículo eléctrico con una mayor autonomía de los que ya hay disponibles en el mercado, el estilo de conducción también puede ayudar a maximizar la duración de su batería y así poder recorrer distancias mayores, además de alargar el tiempo entre carga y carga.

 

Diferencia entre ciudad y autopista

El entorno ideal para los coches eléctricos es la ciudad debido a la baja velocidad de circulación y a las constantes paradas. Cuanta menor sea la velocidad y más atascos haya, mejor. Así las baterías tardarán mucho más en gastarse y en un atasco, hasta pueden “descansar”.

En la autopista, autovía o carretera, en cambio, al rodar a 100 o 120 kilómetros por hora, la energía de las baterías se consume mucho más rápido. Así, en este tipo de vías la autonomía se reduce hasta un 50% de la que anuncian los fabricantes.

 

Ojo al calor y al frío

El uso de la calefacción o del aire acondicionado afectan (y mucho) al consumo de las baterías. Un buen truco antes de iniciar el trayecto es ajustar la temperatura del interior del coche mientras esté conectado al punto de recarga para no hacerlo después con la energía de las pilas y gastar, de este modo, la batería.

 

Acelerar de forma inteligente

Los motores de los coches eléctricos ofrecen una respuesta más potente e instantánea que los motores de los vehículos de combustión, por lo que seguro que nos sentiremos tentados de disfrutar de ello al pisar su acelerador. ¡Cuidado! Mejor evitarlo para no malgastar las baterías rápidamente…

 

Regeneración

Podemos alargar la autonomía hasta un 20% manteniendo una velocidad constante y favoreciendo la regeneración. Un buen truco es dejar rodar el coche con la inercia acumulada, sin acelerar. Esto se puede hacer, por ejemplo, al empezar a circular por una calle en pendiente o antes de llegar a un semáforo.

 

Utilizar el freno motor

Los eléctricos también presentan un mayor freno motor cuando dejamos de acelerar respecto a los autos de combustión. Con ello se consigue recuperar energía eléctrica, por lo que conviene aprovecharlo todo lo que se pueda.

 

Modos de conducción

Los eléctricos disponen de varios modos de conducción que limitan la potencia para ganar en autonomía (eco) u otros para ganar fuerza y velocidad (sport). Para conseguir una mayor autonomía, mejor decantarse por el primero. Algunos vehículos, además, ofrecen distintos grados de funcionamiento en ellos para aumentar la recuperación de energía, por lo que también se puede adecuar al desnivel del recorrido y así ahorrar algo más de electricidad.

 

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