Conducir con los neumáticos en perfecto estado nos brinda seguridad (para nosotros mismos y para el resto de usuarios de la vía), ya que son uno de los elementos vitales del coche: el único punto de unión o contacto entre la carretera y el vehículo.

Su buen estado garantiza ciertas condiciones de agarre y tracción (arrancar mejor en superficies resbaladizas, frenar en menos metros y con el coche equilibrado, mejor trazabilidad en las curvas…) que no lo hace uno en mal estado.

Además, un buen cuidado y mantenimiento de éstos nos permitirá hacer más kilómetros antes de gastarlos, lo que acabará traduciéndose en rendimiento y ahorro: gracias a un buen mantenimiento, los neumáticos durarán más y habrá que cambiarlos más tarde.

A todo esto hay que añadirle que unas llantas con las presiones correctas pueden gastar menos combustible que unas que estén mal calibradas, por lo que el ahorro es mayor todavía.

Hace unos días os enseñamos en qué debemos fijarnos para adquirir unos buenos neumáticos. Hoy veremos qué podemos hacer nosotros para mantener en buen estado los neumáticos para circular más seguros a la par que conseguimos ahorrar dinero.

 

Neumáticos bien cuidados, mayor seguridad

Para mantener los neumáticos en perfecto estado, debemos prestar atención a varios aspectos:

 

  1. Una presión incorrecta desgasta más el neumático y, si la diferencia de presión es  notable, suponen un peligro para la seguridad. Así, los cuatro neumáticos deben llevar la presión correcta y sólo se variará cuando llevemos el coche muy cargado (según consejo del fabricante). Para ello, hay que revisar periódicamente las presiones en el taller o también podemos hacerlo nosotros mismos con un manómetro fiable.
  2. Cuando estacionemos, hemos de llevar cuidado de no golpearlos con el bordillo de la acera. Puede provocar “mordiscos” que afecten negativamente a su presión.
  3. Tampoco debemos pasar muy deprisa, con fuerza y brusquedad por resaltos o baches. Mejor despacio y con suavidad para cuidar no sólo los neumáticos: también la suspensión.
  4. ¡Cuidado con los derrapes! Trata de evitarlos así como de forzar los neumáticos en tierra o gravilla. Recuerda que no somos conductores de rallies
  5. Los neumáticos se desgastan con mayor rapidez circulando a altas velocidades. La mayoría de los neumáticos se adaptan a velocidades de hasta 170 km/h, aunque se desgastan más antes circulando a 120 que a 100. Y si llevamos el coche cargado, todavía existe mayor riesgo de desgaste.
  6. Para evitar desgastes irregulares en los neumáticos, debemos asegurarnos de que la suspensión y la dirección también se encuentran en perfecto estado.
  7. Descarta adquirir neumáticos de segunda mano. Aunque muchos buscan precios económicos, “calzar” en nuestro vehículo unas llantas ya usadas es muy peligroso: no se sabe su procedencia, ni cómo los “trató” su anterior propietario, ni nada sobre su mantenimiento. Tampoco tienen garantía (y si te la dan, puede que te intenten engañar). 

 

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