Todos los vehículos (coches, furgones, camiones, autobuses, motos…) han de llevar luces obligatoriamente, puesto que suponen un elemento de seguridad de primera necesidad. Pero, ¿qué sucede con las bicicletas? ¿Es obligatorio que también las lleven?

Por supuesto. No dejan de ser necesarias. Recordemos que los ciclistas son el colectivo más vulnerable en carretera. Con su uso, los ciclistas son más visibles ante otros vehículos y peatones, consiguiendo evitar accidentes. Y sí, son obligatorias y las autoridades pueden llegar a multarte si no las llevas.

Pero tampoco hay que olvidar que, según el Reglamento General de Vehículos las bicicletas deben estar dotadas de los elementos reflectantes debidamente homologados que se determinen reglamentariamente.

 

Deben ser luces homologadas

En el mercado hay muchos tipos de luces. Los diseños cada vez son más llamativos y modernos para personalizar la bicicleta a gusto de cada uno: luces LED con colores vivos, divertidas animaciones… Obviamente, cualquiera de estos diseños seguro que nos cautivará pero cuando nos hagamos con ellas hemos de adquirir unas que estén homologadas y que sean funcionales y prácticas.

Sin dejarnos llevar demasiado por diseños extravagantes, hemos de tener en cuenta que es obligatorio llevar una luz de posición delantera blanca, una luz de posición trasera roja y un catadióptrico (un reflectante) trasero rojo no triangular. Todas ellas deben ser fijas, no intermitentes. Si lo deseas, también está permitido llevar catadióptricos en los radios de las ruedas y en los pedales.

 

La iluminación de la vía, clave para escoger su potencia

¿Qué potencia deben tener las luces? Pues la ley no exige que las luces tengan una determinada potencia, pero sí hemos de fijarnos en que estén homologadas. De todos modos, sí se debe tener en cuenta la vía (o vías) por las que uno/-a tiene pensado circular: si están bien iluminadas o no. De no estarlo, sí necesitarías unas luces lo bastante potentes para alumbrar bien el camino por el que circulas y para asegurarte de que los demás te ven.

Del mismo modo, es importante que la luz de la parte delantera esté situada a la altura adecuada para asegurarnos de no deslumbrar a otros vehículos y para que nos alumbre gran parte del camino. Así, las luces LED son ideales por su gran luminosidad, además de su larga duración  con un bajo consumo, la resistencia a las humedades y a las altas temperaturas y son más respetuosas con el medio ambiente que las incandescentes. Las luces de dinamo, en cambio, están homologadas pero con ellas se pierde visibilidad porque se apagan cuando te paras (a no ser que cuenten con acumulador).

 

Prendas para que nos vean

Además, cuando haya que usar obligatoriamente el alumbrado, los ciclistas llevarán también alguna prenda reflectante que permita al resto de conductores y usuarios de la vía distinguirlos a una distancia de 150 metros, si circulan por una vía interurbana. Esto es, que para ser visibles siempre, por la noche deberán llevar prendas reflectantes (el chaleco, por ejemplo) y por el día ropa brillante o fluorescente.

 

 

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