La práctica nos otorga experiencia y conduciendo un coche, ésta es muy importante. Los atascos son una gran forma de aprender tanto de lo que se debe hacer como de lo que no durante la conducción para prevenir accidentes. Y, aunque el manual de conducción y los reglamentos de tráfico suelen otorgarnos preferencia en ciertas situaciones, si sigues la lógica y el sentido común también se pueden evitar accidentes y conducir con mayor fluidez. Para ello, aunque las normas de tráfico no nos obliguen a ello, podemos ser más flexibles y ceder el paso en las situaciones que te mostramos a continuación:

 

Ceder el paso en incorporaciones

En un atasco en carretera o autovía hay gran cantidad de vehículos que desean incorporarse al mismo. A muchos conductores les cuesta ceder el paso ante esta situación al pensar que si ceden el paso a uno, se colarán dos o tres coches más, aunque aquí es el reglamento de tráfico el que expresa claramente la obligación de facilitar la incorporación de los vehículos que se quieran incorporar a la vía principal.

El mejor remedio (recomendado hasta por las autoridades de tráfico) es realizar el denominado método de la cremallera: primero pasa un auto de un carril, después otro del otro carril y así todos se van cediendo y saben que les va a llegar su turno igualmente, evitando los nervios o enfados al volante. Ante estrechamientos por obras o accidentes también puede aplicarse esta solución.

 

Ceder el paso al final de un carril en una salida

Nos encontramos ante una situación de tráfico denso o detenido en un carril de salida con una fila de coches larga. Al lado hay un carril más despejado pero los vehículos lo apuran al máximo para incorporarse más cerca de la salida y evitarse la cola de este carril.

A los conductores que guardan su turno en la larga cola les sienta mal que se les cuele otro que se ahorre el atasco. De este modo, algunos conductores avanzan lo más pegado posible al coche de delante para que no se cuele nadie. Pero circular a escasos centímetros de otro vehículo puede ocasionar algún accidente en una mala frenada.

Si se cuela alguien, no hay que darle mucha importancia ni enfadarse. Lo mejor será evitar tensiones, relajarse y no exponerse a choques innecesarios.

 

En los cambios cruzados de carril

En este caso, el tráfico es denso o se encuentra detenido y hay dos o más carriles que van en la misma dirección. Hay tendencia a que los conductores cambien de carril por pensar que así irán más rápido.

Este es uno de los casos más conflictivos al volante, ya que todos queremos ser los primeros en pasar y en llegar a nuestro destino. Sin embargo, el tráfico podría ser bastante más fluido y constante si permitimos a los demás conductores que cambien de carril. Y es que entorpeciendo este tipo de maniobras sólo conseguiremos que la otra fila no avance y el atasco sea mucho mayor. Así, para poder llegar a una solución que descongestione la vía debemos facilitar que otros conductores puedan desplazarse hacia otros carriles para poder salir de la vía principal.

 

En los adelantamientos a camiones

En esta ocasión nos encontramos ante una carretera de dos carriles con bastante tráfico en el carril izquierdo debido al intento de adelantamiento a camiones o vehículos pesados y lentos.

No hay que permitir que un auto que mantiene una velocidad de acercamiento y distancia de seguridad adecuadas tenga que esperar tras el camión porque en el carril izquierdo hay una gran cola de coches ansiosos por terminar de adelantarlo. No cuesta nada reducir un poco la velocidad para dejarle un hueco y que pueda adelantar.

 

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