El embarazo trae consigo muchos cambios (y bastante grandes) en el cuerpo de la mujer, en su estado de ánimo y en el seno familiar, que se prepara para brindar una gran y calurosa acogida al nuevo/-a miembro/-a de la familia. Pero también es una época de muchas dudas: sobre la alimentación, sobre el ejercicio, sobre los hábitos de vida… Una de las más frecuentes (especialmente en madres primerizas) es si se puede conducir en estado y qué precauciones se deben tomar al respecto. 

En primer lugar cabe aclarar que sí se puede conducir estando embarazada (a menos que exista alguna razón que lo impida, como algún problema o dificultad en el embarazo). De este modo, siempre que la futura mamá esté cómoda y pueda realizar cualquier maniobra y movimiento sin dificultad alguna, puede conducir. Eso sí: como medida de precaución (no como una norma prohibición) no se recomienda hacerlo durante el tercer trimestre, cuando la gestación ya está mucho más avanzada.

 

Otra duda: el cinturón de seguridad

Sabiendo que no hay ninguna norma que prohíba conducir, otra de las preocupaciones que surge respecto al tema es la del uso del cinturón de seguridad. El cinturón normalmente nos suele resultar incómodo, pero para una embarazada, siempre y cuando esté bien colocado, no es incómodo ni peligroso. Al contrario: protege a la futura mamá y al bebé. 

Para colocarlo bien basta con situar la banda pélvica del mismo sobre las ingles y debajo del vientre, mientras que la banda superior debe quedar entre los dos senos (como se puede ver en la imagen). Sí que deben evitarse errores bastante comunes como el de sentarse sobre la banda inferior o pasar la banda superior por detrás de la espalda o bajo el brazo.

No obstante, en el mercado también existen soluciones para colocar correctamente el cinturón de seguridad como cintas de sujeción que ayudan a mantener la banda inferior del cinturón por debajo del vientre (aunque habremos de comprobar siempre que estén homologadas). 

 

¿Qué pasa con el airbag?

Otro elemento que produce dudas es el airbag, aunque los expertos señalan que No existen estudios que sean determinantes en cuanto a que el despliegue del airbag pueda causar lesiones en el feto. Desgraciadamente, puede existir algún caso aislado de lesiones, pero de la documentación consultada solo se puede inferir que la colisión, en ese caso particular, fue especialmente violenta. El airbag, combinado con el cinturón de seguridad, forma un sistema de seguridad que garantiza, en un alto porcentaje, la supervivencia de la mamá y del bebé”.

 

En resumen: si la mamá no tiene molestia alguna durante la gestación y no hay razón médica que lo impida, puede conducir sin problema alguno. Si, durante el tercer trimestre le resulta incómodo, es mejor prescindir de este acto. También habrá que regular el asiento conforme avance el embarazo y no olvidar ajustar correctamente el cinturón. 

 

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