Pasarle la revisión a nuestro coche supone un desembolso bastante grande para nuestro bolsillo, especialmente si lo hacemos en el taller oficial de la marca y no en uno independiente. Lo cierto es que casi todo el mundo lo hace en el taller de la casa y no en uno pequeño por miedo a perder la garantía del mismo pero, ¿hay alguna ley que dicte que es obligatorio pasarla en los talleres oficiales o que prohíba hacerlo en un taller libre? 

 

Qué es la garantía oficial y qué implica

La garantía es una norma que protege al comprador contra los defectos de fabricación de los autos y las establece la propia marca para cada gama. Generalmente, como cualquier producto nuevo, tienen una duración mínima de dos años (de acuerdo a la Ley 23/2003 de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo), aunque hay firmas que están ampliando su garantía cuatro, cinco o hasta siete años. 

Lo que cubre cada garantía, más allá de los defectos de fabricación, lo establecerá la propia marca. En la mayoría de los casos suelen cubrir cualquier avería que se produzca en el vehículo (incluyendo recambios), excepto vibraciones, consumibles y ruidos, que a veces se incluyen también en la garantía, pero por menos tiempo. 

Todos los concesionarios están obligados a atender a los autos de su propia marca. Por tanto, durante el periodo que dure la garantía ninguna reparación podrá ser rechazada ni aplazada (y serán atendidos gratuitamente en los talleres oficiales mientras que en los talleres independientes sí habrá que abonar la factura). Además, las reparaciones tienen una garantía de tres meses (o 2.000 kilómetros) y la pieza de repuesto nueva de dos años.

 

Libertad de decisión

Si bien es cierto que se recomienda hacer las reparaciones y revisiones en los talleres oficiales de la marca, no perderemos la garantía del mismo si lo llevamos a un taller independiente. Los libros de mantenimiento con los tradicionales sellos de su fabricante dejaron de ser una obligación con la llegada del Reglamento 461/2010. 

Esta nueva normativa fue aprobada en 2010 por la Comisión Europea. Su cumplimiento es obligatorio y se creó para reforzar los mecanismos de protección de los usuarios y de los propios servicios de reparación. De este modo, este nuevo reglamento de posventa prohíbe a cualquier taller o marca que coarten la libertad de elección del cliente.

La llegada de esta normativa provocó un gran revuelo en los talleres en cuanto a las obligaciones y a los derechos de los clientes. Pero si tenemos en cuenta que el precio de la reparación entre un taller oficial y uno independiente puede variar hasta en un 22%, son buenas noticias (para los clientes).

Por lo tanto, el cliente siempre podrá llevar su vehículo al taller al taller que más le interese en cualquier momento de su vida útil (sí, también cuando el coche no sigue en garantía), puesto que está amparado por la ley. Únicamente tendrá que decidir qué opción le conviene más.

 

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