Los coches eléctricos llevan entre nosotros algo más de una década. No obstante, por las carreteras y avenidas de las ciudades se ven circular pocos, reinando todavía los automóviles que funcionan a combustión. Eso sí, las cifras de comercialización de este tipo de vehículos son muy dispares entre países. Hablan por sí solas.

En Estados Unidos este tipo de autos tiene muy buena acogida entre la población. De hecho, en 2.016 fue el líder de ventas de coches eléctricos, con 450.000 unidades comercializadas (aproximadamente), siendo Tesla la marca líder en vehículos eléctricos. De cerca les siguen China (300.000 autos comercializados) y Japón (unos 150.000). 

De los europeos destaca Noruega, un país cuyos seis millones de habitantes están muy concienciados con la ecología y las energías limpias y renovables. Sin ir más lejos, en mayo de 2.016 los concesionarios noruegos ya habían vendido hasta 105.000 coches eléctricos. Todavía son pocos si comparamos estos datos con los de la venta de vehículos de combustión, que son millones. 

Pero, ¿qué ocurre si fijamos la vista en España? Aquí los vehículos eléctricos no están tan implantados como en Estados Unidos o Noruega: sus ventas son muy inferiores, pues apenas llegan a 10.000 unidades desde que empezaron a comercializarse (siendo el Nissan Leaf uno de los más vendidos). ¿Qué ocurre para que esto no sea así?

 

Incentivos “en el aire”

Los expertos en economía inciden en que la causa principal para que la demanda de coches eléctricos en nuestro país sea tan baja es la ausencia de un plan de incentivos para su compra. Aunque el Gobierno anunció en su día (el pasado 2016) la puesta en marcha del nuevo Plan Movea, se puede decir que, de momento, está todo en el aire

Y es que el precio es otro de los factores a tener en cuenta si queremos saber por qué es tan escasa la demanda de este tipo de vehículos en España. Aunque en los últimos años su precio se ha ido reduciendo hasta casi llegar a equipararse con un coche de gasolina o diesel, todavía siguen siendo algo más caros que los autos convencionales

Y, si no se pone en marcha el nuevo plan de ayudas Movea con el que conseguir un descuento en la compra de un eléctrico, será todavía más complicado que los españoles se lancen a su compra. No ocurre lo mismo en Noruega, donde los coches de combustión son más caros que el eléctrico, dado que este último supone una ayuda para la reducción de impuestos. 

Otro inconveniente para que los españoles se lancen a comprar un eléctrico es la falta de infraestructuras de red de cargadores instalados a lo largo de nuestra geografía, pues el hecho de poner a cargar nuestro vehículo en el enchufe de casa puede encarecer unos cuantos euros más la temida factura de la luz. Estados Unidos, en cambio, cuenta con una gran red de cargadores para estos coches. 

 

Escasa publicidad

Tampoco hay que pasar por alto un importante detalle muchas veces decisivo a la hora de realizar cualquier compra: la publicidad. Aunque casi todo el mundo sabe a día de hoy lo que es un coche eléctrico, su escasa popularidad de ventas puede deberse también a la ausencia de publicidad de los mismos.

Y es que la inmensa mayoría de las marcas de automoción dedican gran parte del presupuesto que tienen fijado para gastos publicitarios en anuncios de vehículos de gasolina o diesel, mientras que la proporción de spots o de faldones en periódicos anunciando coches eléctricos es mucho menor.

La conclusión parece más que clara: la propia industria del motor se resiste al cambio, prefiere seguir en su “zona de confort”. De hecho, hay quien apunta a que es a la industria del motor (dominada por las petroleras) a la que no le interesa la venta de estos coches.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Cargando...

Un momento por favor...