Los neumáticos son productos de alta tecnología, y constituyen el único punto que actúa como nexo de unión entre el suelo y el propio vehículo. Por esa razón, en la estación invernal hemos de tener especial cautela, y elegir bien qué tipo de neumáticos se adaptan mejor a las necesidades del automóvil durante estas frías fechas.

Precisamente por eso, se han creado neumáticos de invierno, que ayudan a enfrentar todo tipo de situaciones incómodas por condiciones climatológicas adversas. Se trata de brindar una mejor tracción y agarre al coche en carreteras llenas de hielo, barro o aguanieve. También por supuesto, atienden las inclemencias presentadas a menudo por las copiosas nevadas que hacen acto de presencia en gran parte del tramo septentrional de nuestro país durante el invierno. En muchas ocasiones, suponen una alternativa óptima al tradicional uso de cadenas. Desde Muchoneumatico.com nos explican las ventajas de usar estos tipos de neumáticos, ahora que atravesamos unas semanas realmente frías en cuanto a temperatura se refiere.

Estos neumáticos son compuestos de goma que se han diseñado especialmente en pos de ofrecer un desempeño superior en carreteras mojadas, que durante esta estación, no integran un grupo precisamente pequeño o que pueda obviarse con facilidad.

Es preciso saber que a pesar del nombre que acogen, estos neumáticos son muy recomendables sobre todo para aquellas carreteras catalogadas como “negras”.


Entre los mismos, los más comunes son los que las firmas destinan a aquellas naciones de Europa en las que predominan estas carreteras durante el invierno. O lo que es lo mismo, vías que no están cubiertas por hielo o nieve algunos meses, pero que en las actuales fechas presentan condiciones meteorológicas bastante adversas, acompañadas por temperaturas muy bajas.

Mucha gente pensará que en las islas, o en la mitad meridional de España no son imprescindibles, y gran parte de razón no les falta. La dificultad reside en el resto de comunidades de la geografía española. 

En nuestro país hace más frió realmente del que pensamos, y solo hay que tomar como referencia un mapa oficial de temperaturas de la Agencia Estatal de Meteorología, para comprobar la veracidad de tal información.

En cuanto a su composición, están diseñados a partir de una clase de gomas que presentan un diseño específico y muy particular, concebido para un uso frecuente en aquellas regiones con presencia constante de temperaturas poco altas y precipitaciones de diversa índole. Si nos centramos en tal concepción, podríamos afirmar que en España es  aconsejable utilizarlos antes de llegar a los siete bajo cero. Esta temperatura debe fijar un límite máximo, y jamás debemos circular sin disponer de ellos cuando el termómetro marque cifras tan esclarecedoras. En cambio, en otros países del viejo continente (norte de Europa), los conductores se ven obligados a montarlos en las estaciones menos calurosas. Luego, son desmontados en verano, a fin de preservarlas y poder volver a utilizarlas en el siguiente periodo invernal. La legislación es más severa en estas naciones. Y con razón. No obstante, haríamos mal en pensar que aquí no los necesitamos bajo ningún concepto.

La banda de rodadura posee un dibujo distinto al de los neumáticos comunes. Presenta surcos diseñados especialmente para dar una mejor tracción y evacuar. Si nos fijamos, también observaremos que tiene más ranuras. Su dibujo debe contar como mínimo con una profundidad de al  menos tres milímetros. En ningún caso han sido concebidos como una mera “estrategia comercial”, para vender neumáticos como churros en invierno. Y su composición y características intrínsecas así lo demuestran, proporcionando gran eficiencia cuando el tiempo se pone “cabezón”. Sus pliegues laterales facilitan un mejor agarre.

A pesar de su importante capacidad de drenaje, no son aptos para todo el año. Estas gomas están identificadas con un copo de nieve en una montaña, en todo el flanco. 

Las ruedas convencionales se adaptan mejor a lo que pide el vehículo cuando las temperaturas son altas y el ambiente más seco, por lo que, como hemos comentado con anterioridad en el caso de ciertos países que los exigen obligatoriamente según qué circunstancias, se hace más que conveniente cambiar unos por otros en función de la temporada en cuestión.

Generalmente, los neumáticos de invierno incorporan el marcaje Mud & Snow (“M+S”). Sin embargo, existen más neumáticos certificados con este marcaje, valga la redundancia, y que no están incluidos en la categoría que hoy analizamos en el post.

Al montar neumáticos de invierno se mantiene el control sobre la carretera, siempre y cuando no conduzcamos de forma temeraria, ni que decir tiene…

Desde una perspectiva puramente legal, sustituyen a las cadenas mejorando sus prestaciones. Además, cuentan con la ventaja en relación a las mismas que no se montan en mitad de la carretera, y que desde la óptica del confort, tampoco soportan comparación alguna, ya que las cadenas no soportan velocidades a partir de cierto punto.

Muchas marcas comercializan esos neumáticos, y corresponderá al propio conductor decidir en cuál deposita su confianza.

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