Los trabajadores que reparan automóviles, están sometidos a riesgos que pueden provocar lesiones en el taller mecánico, pero éstas pueden prevenirse

A nadie escapa que la mayor parte de las lesiones en el taller mecánico suelen producirse por el sobreesfuerzo al que se ven sometidos los trabajadores dedicados a la reparación de automóviles.

Así pues, tanto mecánicos como chapistas o pintores se ven aquejados con frecuencia de trastornos músculo esqueléticos debidos a posturas forzadas en el desempeño de su trabajo y a traumatismos dorso lumbares producidos por la manipulación manual de objetos pesados.

Entre las posturas inapropiadas que pueden producir lesiones del sistema músculo esquelético se encuentran las siguientes: trabajar con el tronco inclinado en la zona del capó del vehículo; arrodillarse para manipular zonas bajas o del interior o elevar los brazos por encima de los hombros para alcanzar los bajos de un automóvil suspendido en el elevador.

En cuanto a las lesiones dorso lumbares, hay que tener en cuenta que un trabajador podría sufrir una dolencia de este tipo incluso cargando objetos ciertamente livianos que superen únicamente los 3 kg, de no hacerlo en unas condiciones ergonómicas adecuadas. Si se tienen en cuenta esas condiciones, está probado que el trabajador podría manejar una carga de hasta 25 kg de peso, pero siempre que este se mantuviera de pie, la llevara pegada al cuerpo, con la espalda recta y realizando levantamientos progresivos.

Medidas preventivas

Para evitar los movimientos y posturas forzadas en el trabajo del día a día en el taller, podemos tomar una serie de medidas para prevenir posibles lesiones.

Aunque suene un poco extraño, sería deseable realizar ejercicios de calentamiento antes de empezar a trabajar, lo que situaría al sistema músculo esquelético en disposición de realizar las tareas con menor riesgo de sufrir una lesión.

Algo muy aconsejable sería también pedir ayuda a varios compañeros para manipular objetos pesados.

De igual manera, habría que intentar trabajar el menor tiempo posible arrodillado y si esto fuera inevitable, podrían usarse alfombras acolchadas y apoyos como taburetes regulables en altura, bancos de trabajo o incluso elevadores.

Otra recomendación consistiría en trabajar, situando el tronco lo más recto posible en todo momento y si la operación requiere algún tipo de torsión, hacer pequeños descansos.

Sería asimismo conveniente evitar la elevación de los brazos por encima de los hombros, ya que esto implica también la extensión del cuello. La solución estaría en colocar un banco para subirse y poder así trabajar con comodidad.

Evitar depositar los objetos en el suelo y utilizar equipos mecánicos que reduzcan la manipulación manual de cargas como carretillas, grúas, carros para neumáticos y otros materiales; también servirá para mejorar la postura en el trabajo.

Por lo tanto, como conclusión podemos utilizar la conocida frase "trabaja, pero seguro", teniendo en cuenta, eso sí, que es el empresario quien está obligado a proporcionar al trabajador todas estas recomendaciones para intentar evitar lesiones en su taller.

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