Los tiempos cambian. Todo lo que nos rodea está sumergido en una sucesión de cambios constantes y evolutivos. Esta evolución, al menos en un principio, es para mejorarnos la vida, hacérnosla más fácil y hacer que disfrutemos de las cosas y el momento.

Esto mismo se podría aplicar a cualquier aspecto que nos rodee, pero en concreto, y con dicho paso evolutivo, nos referimos en esta ocasión al mundo del motor.

Nadie puede negar que en los últimos 40 años la evolución del coche ha sido tremenda, desde el concepto y puesta en práctica de la seguridad, hasta el propio habitáculo del coche, sus diseños y su manejo y funcionamiento. Estudiando detenidamente la evolución de los coches podemos echarnos las manos a la cabeza al saber que el primer coche se creó en 1769 por Nicolas Cugnot y funcionaba mediante vapor. Desde entonces hasta ahora han pasado 247 años, pero también tengo que decir que dicho coche era simplemente un primer prototipo, funcional sí, pero no era un coche como tal, ya que su funcionamiento se asemejaba más al de una locomotora de vapor que a la de un coche como tal.



El primer coche, similar a la de la era moderna fue creado en 1922 (Austin 7), y es aquí cuando la cosa cambia, ya que realmente se podría decir que la diferencia de años entre los coches actuales, y el coche más antiguo próximo a los de hoy día, es de 94 años.



Pues en estos 94 años todo ha sido evolución, y como es normal, la cosa debe de seguir evolucionando. Algunos futurólogos dicen que el coche del futuro será autónomo, y realmente es algo totalmente cierto, ya que a día de hoy, se está experimentando con este tipo de conducción, pero la cosa, si indagamos un poco más en el mundo de internet, podemos descubrir que la cosa va más allá, es decir, no sólo serán autónomos los coches, sino que es muy posible, que nos lo imprimamos nosotros mismos en casa, si, habéis leído bien, imprimir un coche como si estuviéramos imprimiendo un documento para el trabajo.

Las impresoras 3D han supuesto un antes y un después en el mundo de la impresión. Ya no sólo se puede imprimir con una impresora normal documentos o carteles, sino que gracias a la tecnología de las impresoras 3D, podemos imprimir objetos, formas, mobiliario, chasis, y todo lo que deseemos; el límite está en nuestra imaginación.

Esta idea ha sido desarrollada por Siemens y Local Motors, y nace para poder producir coches de forma más rápida y a un coste menor. Esto puede tener muchísimas ventajas como que es responsable con el medio ambiente, ya que sus técnicas de impresiones especiales no dañan al medio ambiente y los materiales serían reciclables, y además permitiría una amplia personalización tanto de los productos como de los acabados.



A este paso evolutivo en el sector de la automoción se le está empezando a denominar Industria 4.0.

En un principio, la idea sería que estas empresas fueran las pioneras en crear los coches impresos en masa, pero también hay que decir, que, si se tienen los conocimientos, guías, pautas y tutoriales necesarios, nosotros mismos podríamos “imprimirnos” nuestro propio coche.



Ambas empresas tienen como idea sacar antes de finales de año el primer coche impreso, llamado LM3D Swin, que como podréis ver en las imágenes y vídeos tiene pinta de Buggy, y en él caben hasta 4 personas.



La pregunta que dejo en el aire es… ¿y si dentro de 50-100 años pudiéramos crearnos nuestro propio coche y encima que fuera autónomo? El concepto de viaje, desde luego, cambiaría radicalmente.






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