Interior de un coche
 

Ir en coche es algo muy cotidiano que casi todos solemos hacer todos los días, ya sea para viajar, ir al trabajo, o simplemente, por hacer ruta el fin de semana y disfrutar del sol y las vistas.

Desde luego, se puede decir que el coche ha sido uno de los inventos que ha cambiado la movilidad entre los seres humanos, junto con otros tipos de transportes como el avión, el tren o la moto.

El próximo paso evolutivo dentro del mundo del motor, son los coches totalmente autónomos, algo que puede ser un antes y un después dentro del concepto transporte, ya que no vamos a tener que preocuparnos por la conducción, y podremos hacer de todo en el coche, excepto conducir. Una de las mayores ventajas de los futuros coches autónomos es que ahorraremos tiempo, ya que podremos dedicar el tiempo de conducir, en realizar otras tareas, e incluso conectarnos a internet o trabajar desde el propio coche.

Existen más ventajas a parte de poder dedicar el tiempo a otras labores en lugar de conducir, como por ejemplo la seguridad de los pasajeros. Lógicamente, antes de sacar al mercado los primeros coches autónomos, uno de los puntos que más evolucionados deben de estar es la seguridad de los pasajeros.

Actualmente, un coche puede ser muy seguro, pero si quien lo conduce no es precavido, todas las medidas de seguridad serán pocas.

En un coche podemos encontrar dos tipos de seguridad:
-    Seguridad pasiva: engloba los elementos que reducen al mínimo los daños que se pueden producir cuando el accidente es inevitable. Forman parte de la seguridad pasiva el cinturón de seguridad, los airbags, el chasis y la carrocería, los cristales y el reposacabezas.
-    Seguridad activa: es el conjunto de elementos que contribuyen a proporcionar una mayor eficacia y estabilidad al vehículo en marcha, y en la medida de lo posible, evitar un accidente. Algunos de estos elementos de seguridad son el sistema de frenado, el sistema de dirección, el sistema de suspensión, los neumáticos, la iluminación y el sistema de control de estabilidad.

Para aumentar la seguridad dentro del coche, no sólo basta con utilizar todos los elementos citados anteriormente, sino que también hay que hacerles un cierto seguimiento de su estado o ajustarlos a nuestra complexión (es el caso de los elementos dentro de la seguridad pasiva).
Un ejemplo de lo que estamos diciendo es como colocar el reposacabezas, algo que la mayoría de conductores no suelen revisar y es un elemento muy importante en caso de accidente.

Para posicionar correctamente el reposacabezas hay que tener en cuenta la altura, que debe de situarse en línea con la parte superior de la cabeza. También es importante ajustar el asiento, dejándole un espacio mínimo entre la cabeza y reposacabeza. Recuerda que el grado de inclinación del asiento no debe de superar los 25 grados. Otro punto importante es la posición del conductor, que debe de ser vertical y cómoda, todo esto acompañado siempre del cinturón de seguridad.

Recuerda, toda precaución es poca, y más cuando no vas sólo por la carretera.

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