La falta de microchips lleva año y medio provocando estragos en la industria de los componentes informáticos y de la telefonía móvil. Era cuestión de tiempo que sus efectos se comenzasen a notar en la automovilística. Ese momento ha llegado cuando la fabrica de Mercedes-Benz en Vitoria ha tenido que paralizar su producción debido a la falta de chips semiconductores.

Problemas en la producción global

A lo largo del mes de agosto fueron varias las fabricas en España que se vieron obligadas a detener su producción debido a la falta de microchips. Primero fue la planta de SEAT en Martorell, después le siguió la de Stellantis en Vigo y Figueruelas, la de Ford en Almussafes y ahora le llega el turno a la de Mercedes-Benz en Vitoria.

A nivel internacional, puede que la marca más afectada por la falta de suministro haya sido Toyota, que recientemente ha tenido que detener la actividad en varias fabricas y se estima que su producción para septiembre se tenga que reducir hasta un 40%.

Incertidumbre en Mercedes-Benz Vitoria

La planta vitoriana lleva parada desde finales de agosto y todo indica que permanecerá así durante esta semana. La culpa es de unos semiconductores que, si continúan sin llegar, harán que la situación se torne crítica, ya que afectará a tres turnos de producción: montaje bruto, pintura y montaje final. Esto supone el parón de cientos de trabajadores y trabajadoras de la planta y la bajada considerable del ritmo de producción.

Si bien a principios de año la fábrica preveía una producción de 150.000 furgonetas Clase V y Vito, esta previsión no ha dejado de bajar y ahora se estima que, entre los problemas surgidos debido a la falta de suministro, esta cifra descenderá más de 12.000 unidades al terminar el año.

¿Qué es la crisis de los microchips?

Esta crisis viene muy ligada a la situación de pandemia. Mientras la mayor parte del mundo se encerraba en casa, las ventas de ordenadores y dispositivos electrónicos aumentaron considerablemente.

La gran demanda de estos productos hizo que los fabricantes de dispositivos aumentaran tanto los pedidos que los fabricantes de microchips se vieron obligados a cambiar sus líneas de producción, dejando de lado la fabricación de, por ejemplo, chips para tarjetas gráficas y para semiconductores, como los que están pendientes de recibir en la planta de Mercedes-Benz.

Si al aumento de la demanda por parte de dispositivos electrónicos le sumamos la caída de ventas que experimentó el mercado automovilístico durante la pandemia, tenemos como resultado una bajada de la producción de chips semiconductores. El problema ha llegado cuando los números en las ventas de autos se han recuperado más pronto de lo que nadie había esperado.

Los especialistas piensan que las restricciones de suministro se pueden alargar hasta bien entrado el 2022 ya que, actualmente, los fabricantes de chips necesitan hasta 40 semanas para cumplir con cualquier pedido que un fabricante de coches realice hoy.

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