Que el coche es una herramienta imprescindible para muchas personas es un hecho que se encuentra reflejado en la existencia de miles de conductores en todo el mundo. Muchas son las personas que, por necesidad primordialmente, tienen que conducir, ya sea para llegar a su trabajo, para escapadas de fin de semana, para irse de vacaciones, para visitar a algún pariente o amigo, etc. Una necesidad que pasa por pasar el trámite (fatigoso en muchos casos) de aprobar el carnet de conducir.

Sin embargo, no toda persona con posesión de dicho permiso tiene conocimiento sobre cómo cambiar la rueda de un coche. Algo que, en primera instancia, no aparenta ser tan difícil pero que realmente tiene su cierta complejidad, especialmente cuando nos encontramos en el preciso momento de cambiarla.

Un seguro de coche cubre muchísimas prestaciones para el mismo, pero no una persona que tenga la obligación de ayudar en una tarea que puede ser determinante para seguir circulando. Un coche con las ruedas en un mal estado no es ninguna tontería ni nada digno de obviar. Su mal estado puede dar lugar a accidentes de tráfico, principalmente, como consecuencia de la falta de adherencia o por un simple pinchazo a velocidades elevadas. El resultado podría ser muy peligroso si no se llegara a controlar el vehículo. Precisamente de todo ello surge la imperiosa necesidad de revisar con asiduidad el estado de los neumáticos.

Según corroboran algunos estudios e informes, más del 70% de los neumáticos presenta una presión más baja de la recomendada. Algo que es indicador de que la mitad de los coches suelen circular con alguno de éstos con la presión lo suficientemente baja como para sufrir un importante percance. Datos peyorativos para factores como la seguridad, el consumo e incluso el confort del propio vehículo dependen, los cuales dependen de ellos.


Hay que tener muy en cuenta que los inconvenientes llegan sin avisar y surge de la manera más inesperada posible. Por consiguiente, se antoja necesario conocer cómo actuar ante dicha situación y seguir los pasos correspondientes para repararlos y continuar, por carretera, nuestro camino. En esta línea, tres son los pasos a seguir para solventar dicha situación.

El primero de ellos consiste en detener el coche en un lugar seguro. Las prisas pueden originar problemas que nos dificulten la labor sobre nuestro vehículo, como detenerlo en algún lugar inapropiado y peligroso que suponga un hándicap para cambiar la rueda. Por tanto, la elección de un lugar apropiado permitirá al conductor llevar a cabo dicho proceso con seguridad. Después de parar el coche, se deben encender las luces de emergencia y ponerse el chaleco reflectante, para luego proceder a colocar la señal de emergencia a 50 metros del coche. Con todo esto hecho, se sacará la rueda de repuesto para cambiarla.

En segunda instancia, el conductor deberá quitar la rueda pinchada. Primero, se aflojarán los tornillos de ésta con una sola vuelta. Posteriormente, se alzará el coche con la ayuda del gato y ser terminarán de aflojar los tornillos con la consiguiente extracción de la rueda. Así, se evitará que la rueda caiga al levantar el vehículo.

Finalmente, el conductor procederá a colocar la rueda nueva. Se apretarán los tornillos, pero no al máximo, algo que sí se hará cuando el coche esté bien bajado.

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