El proceso de independencia de la región catalana lleva abierto varios años pero fue durante el último mes de octubre cuando se ha agravó o recrudeció más. Todo el planeta tiene los ojos puestos en Cataluña. Las elecciones celebradas el uno de octubre mostraron resultados muy dispares pues, a pesar de que no todos los catalanes quieren la independencia, en el referéndum del 1-O una gran mayoría se declinó a favor de la secesión, a pesar de la polémica por el recuento de los votos.

 

Fuga de empresas

Realidad o no, la hipotética separación de Cataluña de España ha provocado un gran pánico entre los empresarios, produciéndose ya una fuga de empresas a otros puntos de España. Hasta la fecha, son más de 1.500 las empresas de diversos sectores que ya han hecho las maletas y trasladado la sede social de las mismas fuera de la región (debido a las enormes caídas que estaban experimentando en el Ibex 35 y por miedo a quedarse fuera del amparo de la Unión Europea y la zona Euro).

CaixaBank a Valencia, Banco Sabadell a Alicante, Axa Seguros a Bilbao. Hasta la mítica fábrica de cavas Freixenet estudia su salida de casa. Las reservas turísticas también han descendido y muchos cruceros con destino Barcelona se están desviando para atracar en el puerto de Valencia.

 

Fuerte presencia del sector de la automoción en Cataluña

De este modo, si Cataluña llegara a convertirse algún día en un estado independiente, supondrá un cambio drástico en la región y sus ciudadanos, así como su economía habrán de adaptarse. En ese caso, la industria de la automoción (una de las más importantes de la región catalana) podrá verse afectada.

Recordemos que la planta principal de Seat se encuentra en la localidad barcelonesa de Martorell. Volkswagen y Nissan también tienen fuerte presencia en Cataluña. El sector de la automoción representa más del 8% del PIB de Cataluña. ¿Qué pasaría con estas firmas? ¿Y con las fábricas de piezas y componentes? Sólo estas últimas dan trabajo a casi 350.000 personas.  

 

Consecuencias fuera de Cataluña

Y si las fábricas catalanas tanto de vehículos como de componentes y piezas caen… también afectará a las del resto de España, e incluso a las de la UE. Por ejemplo: el Citroën C4 Cactus se fabrica en Madrid pero sus famosos Airbumps (colocados en las puertas, una pieza clave en el diseño del coche) se producen en Tortosa (Tarragona).

Fuera de la frontera también puede haber consecuencias: podría afectar a países como Portugal, Francia, Alemania o Chequia donde también fabrican vehículos de Seat (el Alhambra en Portugal mientras que el Toledo y el Ateca provienen de la República Checa).

 

La estabilidad es más que necesaria

Volkswagen no quiso jugársela y pronto preparó su traslado a Madrid. Seat, en cambio, prefiere esperar hasta que se resuelva todo pero no descartan hacer las maletas. En cualquier caso, lo que desean las empresas catalanas (de cualquier sector) es que haya un marco legal estable para poder desarrollar su actividad con normalidad.

 

Y aunque los directivos de Seat piensan que todavía es pronto para salir de Cataluña, sus trabajadores no lo tienen tan claro. Lo que sí aseguran es que, si la fábrica se traslada, ellos también. No pueden permitirse el lujo de perder sus puestos de trabajo. 

Comentarios  

0 #1 juanalucia 05-12-2017 11:28
muy buen artículo ;-)
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