Cuando vamos a coger el coche apenas prestamos atención al estado de los neumáticos. Lo hacemos en caso de sufrir algún reventón o algún pinchazo en carretera o en alguna vía urbana. Gran error. 

Convendría prestarles más atención y examinarlas antes de realizar algún desplazamiento (sobre todo si son largos), ya que las ruedas representan el punto de unión de los ocupantes del vehículo y del asfalto. Hay que tener en cuenta que, sólo en España, casi un millón de automóviles llevan neumáticos deficientes, con los riesgos que ello supone para la seguridad vial.

Aprender a leer el etiquetado de los neumáticos, comprobar la profundidad del dibujo y la presión de los mismos al menos una vez al mes es fundamental para circular con seguridad y eficiencia. Además de estos, vamos a repasar algunos conceptos útiles para saber si los neumáticos están en un óptimo estado para circular o si, por el contrario, habría que cambiarlas.

 

Límite legal de la profundidad del dibujo

La profundidad del dibujo de la banda de rodadura debe tener una profundidad mínima, que se mide por los indicadores de desgaste que se sitúan en el perímetro del neumático. El valor legal del dibujo de los neumáticos de verano es de 1’6 mm. En cambio, la profundidad mínima que se recomienda para los de invierno es de 4 mm. Por debajo de estas medidas, la capacidad de frenada y la de evacuar agua se reduce considerablemente.

Puedes comprobar la profundidad con una moneda de un euro (o similar), colocándola en la parte grabada de la banda de rodadura. Si el aro dorado del borde de la moneda (el exterior), queda cubierto por la goma del neumático, todavía tiene profundidad suficiente para circular con seguridad.

 

¿Se pueden sustituir los neumáticos antes de llegar a ese límite?

Por supuesto. Si detectas fallos o anomalías en las frenadas, pérdidas de agarre al asfalto o algún deterioro, cámbialos. Descarta ponerle a tu vehículo neumáticos de segunda mano, ya que no sabemos en qué condiciones pueden estar y, por tanto, son bastante peligrosos para circular con seguridad.

Ten en cuenta que la vida útil y el desgaste de los neumáticos dependerá del tipo de vía o terreno por el que circule el auto, la velocidad, la forma de conducir (recordemos que los frenazos y los acelerones desgastan mucho las ruedas) y las condiciones climatológicas.

 

Revisión de los neumáticos: ¿cada cuánto tiempo hay que hacerlo?

Lo más recomendable es hacerlo periódicamente. Por ejemplo: darle aire a las ruedas cada mes (siempre observando y atendiendo a la presión que recomienda el fabricante del vehículo). También se recomienda observar el estado de los neumáticos cada vez que se use el vehículo. 

Sólo nos llevará unos segundos y es muy sencillo: únicamente hay que dar una vuelta alrededor del coche y fijarnos en el estado de las mismas para comprobar que no falta aire a ninguna rueda o que no presentan cortes, arañazos o “mordiscos”. Si fuese así, sustitúyelos inmediatamente.

Ten en cuenta también que, aunque no haya signos visibles de desgaste, pueden estar deteriorados igualmente, ya que la edad (vida útil, mejor dicho) hace estragos en ellos, pues su caucho tiene un aceite que se va secando con el paso del tiempo, consiguiendo un peor agarre en carretera.

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