El precio es el factor que más nos preocupa a la hora de repostar en una estación de servicio, ya que los precios de la gasolina son bastante elevados. Por ello, no dudamos en buscar las gasolineras más económicas (incluso existen apps para ello que comparan los importes) y acudir a ellas sin preguntarnos si será de calidad o no. Y en este caso podemos acabar repostando gasolina adulterada

 

¿Qué es la gasolina adulterada?

Este combustible se caracteriza principalmente por ser más barato, así que es raro que lo encuentres en gasolineras de marcas conocidas como BP, Repsol, Cepsa, Campsa… La reducción de su precio se debe a que el petróleo está rebajado (o corrompido). Esto puede hacerse de diversas formas: añadiéndole agua, disolvente o bien porque no se le echa lubricante.

En caso de repostar con gasolina adulterada, la combustión será la misma que con un combustible normal, pero no la lubricación del motor y los engranajes mecánicos, lo que acabará estropeando el motor del coche. 

Hace años se realizaron varias redadas policiales siguiendo la pista de varios consumidores que sospecharon haber puesto gasolina adulterada a sus vehículos y denunciaron el caso. La policía dio con dos estaciones de servicio en Madrid que, efectivamente, comercializaban con este tipo de carburantes. 

Para realizar dicha investigación hicieron falta varias denuncias. Desde que saltó el escándalo hace varios años no ha vuelto a aparecer nada sobre este tema en ningún medio de comunicación, pero eso no significa que el problema se haya erradicado, por lo que si sospechas que te han engañado, es importante que aprendas a detectar si has repostado con este tipo de gasolina ya que esta estafa puede traer graves consecuencias a tu auto. Si vas a denunciar es importante que te cerciores de que los daños del motor de tu coche realmente están causados por la gasolina manipulada.

 

Señales para detectarla

Mientras conducimos hay que escuchar el motor y prestar atención a las señales que nos manda el coche, ya que son fundamentales para descubrir si el corazón del auto funciona correctamente o no y si se debe al repostaje con gasolina adulterada.

Los síntomas comenzarán por una pérdida de potencia del motor, además de distintos comportamientos extraños o erráticos que no se deban a nuestra manera de conducir (y que variarán según el grado de manipulación de la gasolina). El coche también dará tirones (sin hacer ninguna maniobra brusca) y tendrá problemas para acelerar. Pero lo peor de todo son las averías en el motor, que puede pararse o incluso morir de repente.

 

¿Qué debo hacer si soy víctima de esta estafa?

Si tu vehículo presenta uno o varios de estos síntomas, lo primero que debes hacer es ir a presentar una reclamación en la gasolinera, además de pedir a una empresa especializada que se encargue de peritar tu coche para que analicen si los síntomas realmente han sido provocados por el combustible. Has de llevar el coche a un taller para que desmonten el motor y pedir también un análisis del carburante, que puede hacer el mismo perito o el Instituto Nacional de Consumo (que lo hará gratis). 

Si el informe del perito y el análisis confirman que la gasolina está en mal estado, puedes acudir a una asociación de consumidores para que te ayuden o bien denunciar tú mismo (aunque lo más recomendable es acudir a estas asociaciones a disposición de los ciudadanos antes de acudir a la vía judicial). Primero escogerán por llegar a un acuerdo amistoso con la empresa, pero si no lo consiguen, optarán por el Sistema Arbitral de Consumo (un método gratuito parecido a la vía judicial). 

 

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