Es muy habitual que se nos cruce un perro o un gato mientras circulamos con nuestro coche por una vía pública o un animal más grande (jabalíes, vacas, caballos…) si nos encontramos en una carretera convencional de algún entorno rural en el que estemos disfrutando de unos agradables días de relax. Si esto ocurre, ¿sabrías cómo actuar a tiempo para no poner en peligro la vida del animal ni la tuya? 

Ante un caso así es muy probable que nuestro instinto y capacidad de reacción deseen pegar un volantazo para esquivar al animal. Sin embargo, esto no es lo más recomendable así que aquí van algunas recomendaciones para que nuestros reflejos actúen con rapidez y seguridad, sin ponernos nerviosos.

La DGT recuerda que ante las señales que advierten de la presencia de animales en la calzada hay que extremar la precaución. En caso de ver a un animal de lejos hay un par de consejos rápidos que pueden funcionar para sacarlo de la vía: tocar la bocina a la vez que se va reduciendo la velocidad, si bien hay que llevar cuidado porque algunos animales son muy sensibles a los ruidos y se asustarían con el del claxon (como los caballos, por ejemplo). El segundo consejo se refiere a la conducción nocturna: si es de noche hacer juego de luces pues algunos animales se deslumbran con ellas y se apartan de la carretera. 

 

Si irrumpe de repente y conducimos deprisa… 

¿Qué hacemos si el animal invade de repente la carretera o si vamos muy deprisa como para detener el coche a tiempo? Eso dependerá del tamaño del animal. 

 

Animales pequeños (perros, gatos, conejos…):

Hay que tratar de evitar atropellarlo pero sin frenar bruscamente y sin volantazos, ya que esto podría dañar la amortiguación y/o la dirección de nuestro coche. En ese caso optaremos por esquivarlo maniobrando el volante con la mayor suavidad. Habrá casos en los que sea imposible esquivarlo sin poner en peligro la seguridad vial: si hay que salirse de la vía o las condiciones de la carretera no lo permiten (caminos estrechos, por ejemplo). En este caso hay que sujetar el volante con firmeza y seguir circulando en línea recta.

 

Animales de mayor tamaño (vacas, ciervos, caballos…):

Si la carretera lo permite intenta esquivarlo saliéndote de la calzada a baja velocidad. Si las condiciones de la vía no lo permiten, nunca frenes de golpe: hazlo de forma firme y continua, sin brusquedad, ya que el ABS evitará que las ruedas se bloqueen y podrás manejar la dirección. Si has hecho alguna maniobra esquiva brusca como pegar un volantazo, vuelve con suavidad a la calzada ya que, de lo contrario (si lo haces con rudeza), podrías volcar. También hay que soltar el pedal del acelerador a la par que se sujeta el volante con seguridad para asegurar el control del coche

En cualquier caso, se trata de evitar un choque frontal con el animal, pues un animal que pese más de 300 kilos podría atravesar el parabrisas y causar graves daños a los ocupantes del coche, así como destrozos en la carrocería del coche. Si el choque es inevitable (a pesar de ser leve), es recomendable llevar el coche al taller aunque no apreciemos ningún daño a simple vista. 

 

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