Se acerca la estación de las flores. Para muchas personas muy bonita: más calurosa y con más horas de luz. Pero para los alérgicos puede ser un horror. Picor de ojos, lagrimeo, estornudos, congestión nasal, cansancio… son algunos de los síntomas de la alergia, que reducen la capacidad de conducción y los reflejos a la hora de ponernos al volante.

Y es que los estornudos, aunque parezcan una simple tontería a la hora de conducir, son muy peligrosos, ya que, inconscientemente, nos obligan a cerrar los ojos durante algunos segundos, que al volante pueden ser cruciales. Para un alérgico esto es peor: los estornudos se encadenan hasta ocho o diez seguidos. Circulando a 90 km/h, se recorren más de 125 metros sin prestar atención a la carretera, lo que vienen siendo 20 o 30 segundos de distracción al volante

Pero los efectos de la medicación también constituyen un peligro, por lo que es recomendable no automedicarse, ya que ciertos medicamentos producen somnolencia lo que, para conducir puede ser fatal. Hay que advertir al médico de que somos conductores para que nos recete un antihistamínico que no provoque mucho sueño.

 

Recomendaciones para la conducción

Las alergias afectan ya a un tercio de la población occidental. Sólo en España, aproximadamente ocho millones de conductores sufren algún tipo de alergia. Estas cifras van en aumento, pues con el cambio climático y la contaminación, los niveles de polinización se disparan. La DGT ha diseñado y hecho público un calendario del polen que puede ser de ayuda a los conductores con alergia. En él se representa la polinización de varias especies vegetales durante todo el año, ya que hay personas que sufren alguna alergia en gran parte del año, dependiendo de a qué sustancias y pólenes reaccione el organismo. 

Asimismo, en la página web de la DGT también aparecen varios tipos de antihistamínicos y otros medicamentos para tratar los síntomas de la alergia, indicando si el principio activo del que se componen produce somnolencia o no. La bilastina, la ebastina, la loratadina o la terfenadina, por ejemplo, son los más recomendables a la hora de conducir. 

Con todo, es muy importante consultar al médico qué medicamento es el más apropiado para uno. Si se realiza un viaje largo es recomendable iniciar el tratamiento dos o tres días antes, ya que los efectos sedativos de la medicación disminuirán al adaptarse al organismo. En esta clase de trayectos también es bueno hacer paradas y descansos con mayor frecuencia.

Conducir con las ventanillas cerradas, procurar utilizar gafas de sol y mantener el coche limpio son otras de las recomendaciones para evitar los molestos estornudos al volante. Para limpiarlo, hay que usar productos líquidos específicos para el salpicadero así como una aspiradora de gran potencia para eliminar los ácaros de las tapicerías y moquetas, sobretodos si se han transportado animales en el vehículo, pues su pelo y el polvo que se acumula en el mismo también producen alergia. 

También hay que preparar el coche para la llegada de los pólenes mediante la limpieza y sustitución de los filtros de polen, sobre todo a la hora de encender el aire acondicionado. Lo ideal es limpiar estos filtros una vez al año o cada 30.000 kilómetros. Aunque los mejores filtros para combatir a los estragos de la primavera son los de carbón, que también hacen frente a la contaminación. 

Por último, hay que procurar no aparcar el automóvil en zonas húmedas y evitar realizar viajes durante el atardecer, el amanecer o a última hora de la mañana, cuando más concentración de pólenes y alérgenos hay.

 

 

 

 

 

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